CARTELES DE CARLOS FRANCO : Domesticarse para mirar el muro Algunos carteles que invitan a exposiciones congregadoras de tumultos suelen dar en el blanco con su llamamiento. Si un cartel funciona el evento es un logro que acompaña los otros mecanismos de difusión. Si falla, a los organizadores les queda la coartada de atrubuírle a su infortunio la desolación de las salas. Un cartel -como bien dice este texto- comunica, avisa, promueve, y también increpa e interpela. El autor nos invita a ver a un cartelista, bien conocido en su trabajo antes que en su firma o su persona, cuya primera exposición individual se inauguró el pasado 20 de enero de 2007 en la Casa de la Ciudad. A la exposición llegaron numeroso invitados, algunos de ellos maestros en el arte del cartel y en ese otro que es mirar el muro. La historia de la América Latina reciente tiene una lastimadura que ha querido atenuarse con propaganda cauterizadora equivalente a una curita sobre la yugular borboteante de una ciudad inter...