A veces hay actos humanos que pasan casi como apuestas invisibles. No falta quien juegue sobre una mesa en la que conviven la certidumbre y el fervor con camisa arremangada. Habría que acercarse para ver lo que suena en el cubilete. En un país como el nuestro, la escena resulta inusitada por riesgosa. También esperanzadora de que el lance de dados será una suerte. La editorial oaxaqueña Calamus, seguidora de lo que en su tiempo fuera Ediciones Toledo, fundada y auspiciada por ese hacedor que es Francisco Toledo, nació a mediados de 2006 amenazada por la algarabía en una ciudad a la que asistieron incendios, disparos, gases lacrimógenos y reporteros del mundo. ¿A quién se le ocurre publicar libros de poesía desde semejante escenario? ¿A quién se le ocurre publicar poesía en estos tiempos? ¿A quién se le ocurre publicar poesía? Sobre la mesa editorial, Calamus arriesgó y lanzó los dados. A casi un año de su nacimiento...