EL ESQUELETO DEL IDIOMA No tiene palabras mi corazón para la inescrutable noche. . Cómo decir “no oigo su voz pero escucho sus pasos alejándose a medida que crece” o “ se abrazó a mi costado durante todo el día y al ponerse el sol se retiró para marcharse ” o “los que me ven se asombran y preguntan la causa de esta oscuridad sobre mi rostro…” . Tal vez mañana amanezca y alguien tome no un arma (he dicho que no hay palabras y que estoy solo) sino la pluma para sacar al aire sus entrañas en manojos bajo otra noche, una donde se llega a sentir solidaridad con los retretes reflejando las constelaciones, una donde la transparencia deje desnudo al esqueleto del idioma hasta hacerlo invisible e inseparable del mío. . . . . Un amigo mío leyó este poema y lo encontró lleno de eso que él, por ignorancia o facilismo, llama siempre y simplemente "retórica". Me llama la atención que no se diera cuenta de lo nada retórico y muy sí muy que establece como construcción del lenguaje y de la f...