Ay, César, ahora saliste experto en transparencia. Veamos: aunque rezongas como una tía olvidadiza y delirante, no abandonas la estulticia de tus declaraciones. Y no quisiera involucrar a nadie más ni tocar fibras delicadas, pero ya que agarras a la joven transparencia por el fuste, te reto a que niegues o rechaces la relación cercanísima que ahí tienes (y ofrezco una disculpa a E.R., para no revelar su nombre). 1. ¿Y en qué parte de mi comentario menciono que te envié la invitación como participante, lúcido César? Pues si te la envié de mi oficina, días después regenté el autobús por la mañana, cuidé que se subieran casi todos los escritores que me confirmaron, volví a la oficina un rato a cargar unos libros y me fui a Juchitán por mi cuenta. Aprovechando que soy escritor (aunque no tenga tantos libros publicados) y que estaría allá, el Ayuntamiento juchiteco optó por invitarme de antemano. Espero que puedas perdonárselos. 2. Ya lo de...