Oaxaca: el hartazgo _______________________________________________ Pedro C. Hernández Un año después, poco o nada ha cambiado en Oaxaca: ni en la ciudad ni en el estado. Bueno sí: ya no hay barricadas en las calles, ni tiendas de campaña de maestros o diversas organizaciones; tampoco agentes de la PFP, pero sí policías locales merodeando por las esquinas del centro histórico. Ya no hay camiones ardiendo ni emisoras tomadas, pero sí algunas pintas que muestran el descontento de una parte considerable de la población. Un año después, las condiciones de vida para la mayoría de oaxaqueños siguen siendo las mismas: difíciles, golpeados por la pobreza, la marginación y la injusticia. El gobernador se sigue llamando Ulises Ruiz, pese a que muchos lo responsabilizan en buena medida de lo que ocurrió el año pasado: una veintena de muertos (de 17 a 26, según las fuentes), transporte público destrozado, edificios públicos dañados. Todo ello como parte de una r...